Cuando liderar pesa, algo está fuera de lugar
Hay días en los que abres el ordenador y ya vas tarde. Y eso que te levantaste temprano, a pesar de ti mismo.
Pero el día empezó con varios fuegos encendidos y tú todavía ni café.
Y claro… tú puedes. Tú siempre puedes.
Ese es el problema.
Porque cuando eres el que “puede con todo”, suele pasar algo peligrosísimo: que todos a tu alrededor aprenden que todo pasa por ti.
Y ahí empieza un desgaste que se va haciendo crónico. Y lo peor, como no se ve, como no es demasiado grave, terminas por no escucharlo. Pero sigue ahí, día a día, creciendo.
No todo lo urgente es importante y eso lo sabes.
Lo que quizás no te han dicho tanto es esto:
cuando te pasas el día apagando fuegos, casi nunca es un problema de tiempo.
Falta orden, faltan decisiones por tomar, prioridades que nadie sabe bien a quién le toca resolver, falta cerrar todo lo que está a medias y ahora pide atención como si fuera una emergencia.
Y cuando eso se acumula, lo urgente deja de ser puntual y se vuelve el día a día.
Ahí llegan los incendios que ya conoces.
Quién soy
Me llamo Naylín y trabajo con directivos y empresarios que funcionan bien, que lideran, que sostienen equipos, y resultados y presión y expectativas.
Gente que, si se para un segundo, se da cuenta de que algo sí está pesando más de lo necesario.
He estado dentro de estructuras exigentes: trabajé en banca, dirigí equipos de IT, y cofundé una empresa que con más de 40 empleados. Sé lo que es tomar decisiones con información incompleta y con el cuerpo en tensión.
Qué hago
Acompaño a directivos y empresarios en un proceso individual de 8 semanas.
No es terapia.
No es consultoría de “te dejo una plantilla y suerte”.
Y no te organizo la agenda.
Es un espacio para hacer algo que casi nadie se permite cuando lidera: pensar con claridad, decidir con calma y volver a ocupar su lugar.
Cómo se ve trabajar conmigo
A veces llegas con una decisión grande sobre la mesa.
Otras veces llegas diciendo: “estoy agotadísimo, cansado, desgastado y no sé por dónde tirar”.
Y a partir de ahí trabajamos sobre lo real:
– qué estás sosteniendo que ya no te corresponde
– qué parte del funcionamiento depende demasiado de ti
– qué decisiones llevas tiempo postergando y ya te cuestan energía diaria
– qué prioridades están compitiendo entre sí
– qué necesita cerrarse para que el día deje de sentirse como un incendio controlado
Y no, corazón. Esto no va de productividad. Al trabajar conmigo ganas claridad, criterio y confianza.
Lo que suele cambiar
Lo que suele pasar es que tu vida personal y profesional se ordenan y las consecuencias son:
– tomas decisiones más fácilmente
– sientes menos ruido mental y más descanso
– tienes más tiempo para hacer lo realmente importante, y además sabes qué es lo realmente importante
– dejas de vivir con la sensación de que todo depende de ti.
Y tu liderazgo se vuelve más limpio, más firme y menos reactivo.
No haces más. De hecho, es posible que hagas menos, pero lo esencial y desde un lugar distinto.
Para quién es (y para quién no)
Este acompañamiento es para ti si:
– lideras personas, equipos u organizaciones
– estás atravesando presión, cambio o crecimiento
– no necesitas más información, sino más claridad
– valoras la profundidad, la discreción y el pensamiento estratégico
– estás dispuesto a mirar y decidir, no solo a entender
No es para quien busca una solución rápida o una respuesta cómoda.
No es para quien no esté dispuesto a tomar la responsabilidad de lo que está pasando.
Aquí se ordena lo que hay. Con transparencia y sin juicio.
Disponibilidad
Trabajo con pocas personas a la vez, porque este tipo de acompañamiento no lo hago con prisa.
En este momento hay 3 plazas disponibles para iniciar un proceso individual de 8 semanas.
Si al leer esto has pensado “vale, esto me está hablando”,
escríbeme por WhatsApp y vemos si tiene sentido hablar.
Leo y respondo personalmente los mensajes.
